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Mendoza, 08 de Abril del 2003
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Ascensión
al Monte Ruth
Uspallata |
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Estimados Amigos Montañistas:
Como ustedes saben la salida marzo fracasó.
Primera salida fallida en cinco años
desde la creación del grupo Cumbre.
De modo que la salida del 5/4 al Monte
Ruth tuvo un doble significado, el de
inaugurar la temporada e iniciar el sexto
año de salidas a la montaña
mendocina. Y como no podía ser
de otro modo fue una apertura brillante,
a toda orquesta.
Exactamente a las 6.35 hs nos encontramos
en la Playa de Mc Donald's de Palmares
Javier Gitto, Julio Vega, Diego Vega (15),
Nancy y Hugo Morales, Nicolás Umana
(15), Carlos Gabriele, Pedro Szigeti,
Félix Genovese, Segio "Chechu"
Casco (12), Guli Cuadrado (12) y yo, el
relator. Casi sin mediar discurso alguno,
nos dirigimos a la casa de Carlos Bello
donde se sumaron a la aventura, él
y Fernando Sanchez. El día amaneció
nublado y garuaba por momentos, insinuando
mal tiempo. Con una breve detención,
de nafta, medialunas y aire, en el Megaparador
de YPF, proseguimos sin más escalas
hasta la localidad de Uspallata y nos
internamos por un camino de tierra que
pasaba por la vieja estación de
ferrocarril, hasta el casco de una finca
en construcción. Allí cambiamos
saludos con el constructor, un ingeniero
mayorcito de canas plenas y cintura de
poca abstinencia, que no tuvo mejor gesto
que reconocerme como su profesor. Magnífico
lugar protegido del viento, con dos hermosas
represas alimentadas por un más
que pintoresco arroyo. Allí quedaron
los autos a 2050 metros, custodiados por
los albañiles de la obra, mientras
nosotros nos internamos aguas arriba del
arroyo. Eran aproximadamente las 9.15hs.
A poco de andar llegamos a un punto donde
la quebrada se estrechaba y giraba, y
al remontarla se desplegó una verde
vega custodiada por gigantescas rocas,
inmutables a el paso del tiempo, que oficiaban
de puertas de ingreso de un paisaje escapado
de la mente de Tolkien. Habíamos
entrado en la quebrada del telégrafo,
al menos eso parecían indicar sus
restos todavía en pié. Al
llegar a un mamelón de bentonita
cuarteada iniciamos el ascenso. No tardaron
en aparecer acarreos, faldeos y pendientes
rocosas que obligaban a tener pizcas de
escaladas. Cada tanto Bello intercambiaba
mensajes de radio con Guli. El tiempo
se mantenía nublado y la temperatura
a 20ºC. Duro, pero pintoresco el
ascenso, mientra tres cóndores
vigilaban desde lo alto nuestro movimientos.
Los primeros en llegar lo hicieron a las
13.20 hs. El grupo de retaguardia en el
que me encontraba llegó a las 13.55
hs. La nubes se había disipado,
el sol radiante y el cielo azul intenso
resaltaban el triunfo de la cumbre. Los
altimetros marcaban 3.090 metros y la
temperatura 22ºC. Habíamos
remontado un pechón de aproximadamente
1000 metros. El almuerzo como siempre
matizado con esas conversaciones de altura
características. La cumbre permitía
la vista de varios cordones, la cordillera
del Tigre al nor-oeste, el "Minero"
y el "Cuatro Naciones" al sur
oeste y, al este, la Villa de Uspalla
y la precordillera. Hubo una infaltable
sesión de fotos.
El descenso se hizo por la parte sur,
usando el arenal que se forma debajo del
portezuelo del Ruth con el Cuatro Naciones.
Era una maravilla ver los participantes
corriendo laderas abajo. En menos de media
hora descendimos 600 metros y en una hora
y media más estuvimos en los autos.
La parte final la recorrimos acompañados
con el sonido cadencioso y tranquilizante
del arroyo.
Otra vez en los autos, se preparaba el
fin de esta más que magnífica
expedición. Allí en la villa
de Uspallata, inmaginábamos que
estaban los sandwinches de jamón
crudo en pan casero esperando por nosotros
y, como en otras veces, no dirigimos al
hostal Los Cóndores. Grande fue
la desilución frente al inesperado
anuncio, no había tales inmaginados
sandwiches. Esta vez, la cerveza tuvo
que aceptar por compañeros a unos
criticados tostados. Y luego de este broche
final, comentamos que tal vez debamos
tener a Uspallata en mayor consideración
para futuras salidas, porque ofrece generalmente
mejor tiempo que los demás lugares.
Y así, satisfechos de haber ganado
un día de gloria para el recuerdo,
emprendimos el regreso a Mendoza.
Los saluda a todos muy cordialmente
Guilllermo Cuadrado ( a veces el cronista)
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