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Tavesía por la Quebrada de Matienzo (fotos en sección galerías)
Monte Ruth, una dura travesía
 


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Mendoza, 05 de Diciembre del 2003

Travesía por la Quebrada de Matienzo

Amigos de Cumbre, se cumplió la penúltima salida prevista en el programa/2003 a la Quebrada de Matienzo Participaron:

Pedro.Szigueti, Carlos Bello, Hugo Morales, Javier Gitto, Eduardo Iriarte, Mario Distefano.

En dos vehículos (de Pedro y Eduardo) partimos el viernes 31/11 a las 20.00 desde Palmares. Arribamos al Refugio Malvinas Argentina (Cuevas, 3200 m) cerca de media noche.
Despertamos a D. Contreras (Jefe del Refugio) y realizamos una comida frugal acompañada de un vino Merlot que llevo Hugo.

A las 6.30 hs. del sábado: ¡arriba todo el mundo! (Carlos ordeno levantarse temprano porque había que partir a las 7.00 hs. en punto., pero nos encontramos con el desayuno que había preparado D. Contreras (Café con leche, manteca, mermelada y pan tostado). Por supuesto no salimos hasta las 8.00hs.
Remontamos el río por la margen derecha, pasamos las dos cascadas que vimos el año pasado y luego arribamos a la cascada mayor: ¡Un espectáculo estupendo a las 11.00 hs.! A esto se sumaron diestros guanacos que parecían mas bien gacelas.
Continuamos por la misma margen hasta que el río se cierra sobre una ladera de fuerte pendiente. Hubo que cruzar el río y esto fue inolvidable porque encontramos un puente natural de hielo que nos permitió pasar a la otra margen.
Al poco andar encontramos un recordatorio del accidente de Benjamin Matienzo(*) y muy poco hacia adelante y a la derecha un pequeño lago y hermosa playa (Desde ahora; Playa Matienzo).
A las 18.00 hs. arribamos a un lugar adecuado para acampar(4000m). El tramite fue rápido porque comenzó una copiosa nevada que amaino hacia media noche. A las 19.00 hs. ya estabamos en las bolsas de dormir....y así hasta el otro día a las 7.00 del domingo, cuando se escucho otra vez la orden de Carlos. ¡Arriba que continuamos!....Por suerte todo despejado y luminoso.
Convenimos avanzar hacia el fondo de la quebrada y regresar al campamento a eso de las 11.00 hs. Fue una caminata inolvidable: Sin la presión de tener que llegar a la cumbre, terreno llano de muy poca pendiente y alfombrado con nieve, pastizales y pequeños arbustos con adornos cristalinos y como telón de fondo de la quebrada un cerro majestuoso y su glaciar que invitaban a la paz y la meditación. Se escucharon varias composiciones poéticas y filosóficas de estos "duros" de Cumbre que osaron llegar hasta allí.
Almuerzo, con fideos con salsa fileto preparado por Carlos y regado con un Malbec que llevo Mario y lo transporto Javier..
Desarme del campamento e inicio del retorno a las 12.30 hs.
De regreso paramos en playa Matienzo (Hay lugares acondicionados con pircas para acampar) . Continuamos con alguna nevisca, llegando al Refugio a las 18.30 hs.
Partida y parada en Uspallata para la infaltable cerveza para brindar por el éxito de esta salida. Alrededor de las 22.00 hs. arribamos a nuestros hogares.
Vivimos dos días de montaña intensamente que recordaremos por mucho tiempo.


Mario Distéfano (Relator de turno)



Mendoza, 08 de Abril del 2003

Ascensión al Monte Ruth
Uspallata
 

Estimados Amigos Montañistas:

Como ustedes saben la salida marzo fracasó. Primera salida fallida en cinco años desde la creación del grupo Cumbre. De modo que la salida del 5/4 al Monte Ruth tuvo un doble significado, el de inaugurar la temporada e iniciar el sexto año de salidas a la montaña mendocina. Y como no podía ser de otro modo fue una apertura brillante, a toda orquesta.

Exactamente a las 6.35 hs nos encontramos en la Playa de Mc Donald's de Palmares Javier Gitto, Julio Vega, Diego Vega (15), Nancy y Hugo Morales, Nicolás Umana (15), Carlos Gabriele, Pedro Szigeti, Félix Genovese, Segio "Chechu" Casco (12), Guli Cuadrado (12) y yo, el relator. Casi sin mediar discurso alguno, nos dirigimos a la casa de Carlos Bello donde se sumaron a la aventura, él y Fernando Sanchez. El día amaneció nublado y garuaba por momentos, insinuando mal tiempo. Con una breve detención, de nafta, medialunas y aire, en el Megaparador de YPF, proseguimos sin más escalas hasta la localidad de Uspallata y nos internamos por un camino de tierra que pasaba por la vieja estación de ferrocarril, hasta el casco de una finca en construcción. Allí cambiamos saludos con el constructor, un ingeniero mayorcito de canas plenas y cintura de poca abstinencia, que no tuvo mejor gesto que reconocerme como su profesor. Magnífico lugar protegido del viento, con dos hermosas represas alimentadas por un más que pintoresco arroyo. Allí quedaron los autos a 2050 metros, custodiados por los albañiles de la obra, mientras nosotros nos internamos aguas arriba del arroyo. Eran aproximadamente las 9.15hs.

A poco de andar llegamos a un punto donde la quebrada se estrechaba y giraba, y al remontarla se desplegó una verde vega custodiada por gigantescas rocas, inmutables a el paso del tiempo, que oficiaban de puertas de ingreso de un paisaje escapado de la mente de Tolkien. Habíamos entrado en la quebrada del telégrafo, al menos eso parecían indicar sus restos todavía en pié. Al llegar a un mamelón de bentonita cuarteada iniciamos el ascenso. No tardaron en aparecer acarreos, faldeos y pendientes rocosas que obligaban a tener pizcas de escaladas. Cada tanto Bello intercambiaba mensajes de radio con Guli. El tiempo se mantenía nublado y la temperatura a 20ºC. Duro, pero pintoresco el ascenso, mientra tres cóndores vigilaban desde lo alto nuestro movimientos. Los primeros en llegar lo hicieron a las 13.20 hs. El grupo de retaguardia en el que me encontraba llegó a las 13.55 hs. La nubes se había disipado, el sol radiante y el cielo azul intenso resaltaban el triunfo de la cumbre. Los altimetros marcaban 3.090 metros y la temperatura 22ºC. Habíamos remontado un pechón de aproximadamente 1000 metros. El almuerzo como siempre matizado con esas conversaciones de altura características. La cumbre permitía la vista de varios cordones, la cordillera del Tigre al nor-oeste, el "Minero" y el "Cuatro Naciones" al sur oeste y, al este, la Villa de Uspalla y la precordillera. Hubo una infaltable sesión de fotos.

El descenso se hizo por la parte sur, usando el arenal que se forma debajo del portezuelo del Ruth con el Cuatro Naciones. Era una maravilla ver los participantes corriendo laderas abajo. En menos de media hora descendimos 600 metros y en una hora y media más estuvimos en los autos. La parte final la recorrimos acompañados con el sonido cadencioso y tranquilizante del arroyo.
Otra vez en los autos, se preparaba el fin de esta más que magnífica expedición. Allí en la villa de Uspallata, inmaginábamos que estaban los sandwinches de jamón crudo en pan casero esperando por nosotros y, como en otras veces, no dirigimos al hostal Los Cóndores. Grande fue la desilución frente al inesperado anuncio, no había tales inmaginados sandwiches. Esta vez, la cerveza tuvo que aceptar por compañeros a unos criticados tostados. Y luego de este broche final, comentamos que tal vez debamos tener a Uspallata en mayor consideración para futuras salidas, porque ofrece generalmente mejor tiempo que los demás lugares. Y así, satisfechos de haber ganado un día de gloria para el recuerdo, emprendimos el regreso a Mendoza.

Los saluda a todos muy cordialmente
Guilllermo Cuadrado ( a veces el cronista)




 


 
   
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